La dieta mediterránea de verdad (no la del supermercado)
Cómo era el plato de nuestros abuelos antes de los ultraprocesados, y cómo recuperarlo sin gastar más.
3 mayo 2026

La dieta mediterránea no es pizza con queso ni pasta con nata. Es un patrón alimentario sencillo, estacional y económico que la UNESCO declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2010.
La base diaria: verduras (mínimo dos raciones), fruta (tres piezas), aceite de oliva virgen extra (cuatro cucharadas), pan integral, frutos secos y agua.
Varias veces por semana: legumbres (tres raciones), pescado azul (dos raciones), huevos (cuatro), lácteos fermentados como yogur o queso curado en cantidades moderadas.
Ocasional: carne roja, embutidos, dulces. No prohibidos, pero reservados para ocasiones reales, no para el día a día.
Lo que no aparece en los estudios: ultraprocesados, refrescos, bollería industrial, salsas envasadas. Si tu bisabuela no lo reconocería como comida, probablemente no lo sea.
Cómo empezar mañana: desayuna pan con tomate y aceite, come una ensalada antes del plato principal, cena fruta y un puñado de almendras tres noches por semana. En un mes notarás la diferencia.


